Una tensa situación se vivió en las afueras de una clínica donde se realizaban allanamientos por presuntas irregularidades. A pesar de la presencia policial y de la justicia, el lugar continuaba funcionando, cobrando a los pacientes y ofreciendo sus servicios.
Un joven, visiblemente afectado por la pérdida reciente de su padre en esta misma clínica, increpó a quienes parecían ser los responsables del lugar, generando un enfrentamiento que escaló rápidamente. La situación se tornó violenta con golpes a los vidrios y pedradas, mientras la policía intentaba mantener el orden.
El periodista en el lugar describió la tensión creciente y la falta de presencia policial visible en un primer momento, a pesar de que se habían secuestrado armas durante los allanamientos del día anterior. La preocupación era que la situación terminara mal debido a la presencia de personas con antecedentes y la posibilidad de que estuvieran armadas.
Finalmente, llegaron más móviles policiales y se intentó dialogar con el hijo de la víctima, quien expresó su indignación y dolor por la aparente continuidad del funcionamiento de la clínica tras la muerte de su padre y otros casos de mala praxis.