Una clínica en González Catán, bajo investigación judicial, operaba con médicos que carecían de matrícula habilitante en Argentina y algunos con graves antecedentes penales, incluyendo causas por homicidio y piratería del asfalto. Se descubrió una red de ejercicio ilegal de la medicina y venta de medicamentos no autorizados.
La pesquisa se inició a raíz de un juicio por accidente de tránsito, revelando una organización de medicina ilegal con sedes en González Catán, Virrey del Pino y San Justo. La Policía Federal allanó el lugar y detuvo a seis personas, entre ellas, individuos con prontuario delictivo.
A pesar de las irregularidades, la clínica continuaba operando sin ser clausurada, generando desconfianza entre los pacientes. La investigación apunta a una posible asociación ilícita y pone en evidencia la falta de control por parte de las autoridades sanitarias y municipales.