Se investiga una clínica donde operaban médicos falsos y se utilizaban ambulancias con patentes adulteradas y sin habilitación. Se reportó el caso de Héctor, quien falleció tras ser atendido en la clínica por un dolor de pecho, recibiendo Keterolac y muriendo una hora después, a pesar de que supuestamente le hicieron un electrocardiograma.
La falta de habilitación de las ambulancias y la posible utilización de las mismas para fines ilícitos, sumado a las prácticas médicas dudosas, constituyen un grave delito contra la salud pública. La clínica ofrecía una amplia gama de especialidades, pero la idoneidad de sus profesionales es cuestionada.