Se narra una brutal persecución policial de más de 10 kilómetros a un vehículo sin patente. El auto se dio a la fuga a toda velocidad, evadiendo los intentos de la policía por detenerlo.
Durante la persecución, se produjeron disparos. La policía investiga si el conductor tenía una orden de restricción perimetral con su pareja y si estaba esperando en la puerta de su domicilio. Los vecinos alertaron sobre el vehículo sospechoso.
Se debate si la actuación policial fue correcta, ya que se abrió fuego a corta distancia. La carátula judicial es "resistencia a la autoridad y daños agravados". El personal policial sostiene que actuó correctamente ante el peligro.