La situación en Bolivia se mantiene altamente tensa, con protestas y disturbios en contra del gobierno de Rodrigo Paz. Se reportan 127 detenidos y una fuerte presencia policial en las calles, generando un clima de inestabilidad.
La escasez de combustible y alimentos agrava la crisis. Los precios han aumentado drásticamente, con incrementos del 200% en el combustible y del 100% en la comida, sin que haya un aumento salarial correspondiente. Estos factores son el principal motor de las protestas.
En medio de la crisis, surge una acusación contra el gobierno argentino por presuntamente proveer material de represión al gobierno boliviano. Argentina, a través de Cancillería, aclara que un avión Hércules fue enviado para transportar comida desde Santa Cruz de la Sierra a La Paz, no para fines represivos.
La tensión en Bolivia es comparada con situaciones de inestabilidad pasadas en la región. Estados Unidos y el gobierno argentino expresan su apoyo al presidente Rodrigo Paz, mientras la situación interna se describe como "que arde".