Se relata la peculiar ceremonia de casamiento en Las Vegas, donde la pareja decidió casarse "ahora" sin anillos ni testigos, recurriendo a personal de la municipalidad.
La decisión se tomó de forma espontánea, a pesar de tener planes para esa noche, incluyendo ir a ver un musical en Manhattan.
La anécdota resalta la informalidad y rapidez del evento, con la compra improvisada de anillos y la búsqueda de testigos entre el personal del lugar.