Una clínica en González Catán fue allanada, resultando en 30 detenidos y el secuestro de documentación relacionada con denuncias de mala praxis, recetas falsas y hallazgo de armas.
A pesar del operativo, una de las sedes de la clínica continuaba funcionando, generando indignación entre los vecinos y familiares de pacientes.
Un hombre, Damián, denunció que su padre falleció en enero tras recibir una inyección en esta clínica, y cuestionó la impunidad del lugar que sigue abierto al público.
La investigación se inició a raíz de la denuncia de una médica que constató la usurpación de su matrícula profesional para la emisión de certificados médicos fraudulentos.