Se critica el comportamiento de la Vicepresidenta Victoria Villarruel, calificándolo como parte del problema y comparándolo negativamente con la prudencia de los diputados del PRO.
Se argumenta que la presidenta del Senado está generando internas y que su actitud no contribuye a la solución de los problemas del país.
Se señala que la pelea entre el presidente y la vicepresidenta es un signo de "casta" y que, aunque constitucionalmente Villarruel no está fuera del gobierno, su accionar genera divisiones.
Se enfatiza la necesidad de que los políticos, especialmente aquellos en altos cargos, sean cuidadosos con sus palabras y acciones, y que no se aprovechen del sacrificio que hace la gente.