Una vendedora de la estación de tren relató las dificultades económicas que enfrenta para llegar a fin de mes. Explicó que, a pesar de trabajar muchas horas, sus ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de sus tres hijas.
La mujer detalló que los gastos de transporte son significativos, ya que debe tomar dos colectivos para ir y volver del trabajo. Además, mencionó que la gente ya casi no maneja efectivo, sino que prefiere las transferencias electrónicas, lo cual considera más seguro ante los arrebatos.
A pesar de la dura situación, la vendedora expresó su agradecimiento por la oportunidad de trabajar y mantener a su familia, aunque reconoció que comer carne se ha convertido en un lujo.