Se comenta el caso de una persona cuya cuenta de Tinder fue cerrada tras ser denunciada por suplantación de identidad, a pesar de ser el usuario legítimo.
Se compara esta situación con un caso similar que le ocurrió a Anamá, quien también tuvo problemas con su cuenta de Tinder y no logró recuperarla, a pesar de enviar una carta a la empresa.
Se expresa la dificultad y frustración de lidiar con estas plataformas y las denuncias infundadas.