Se especula sobre el estado de ánimo en el seleccionado argentino y la posible influencia de los problemas de Tapia y Tobillino en el equipo. Se sugiere que el equipo ya está armado desde hace cuatro años, lo que representa una ventaja.
Se menciona que hay jugadores (como Enzo, Julián y el Diu) que estarían enojados por no haber jugado la Finalísima, y que el "número uno" (presumiblemente Tapia) tendría miedo de viajar a otro país debido a los problemas que enfrenta. Se indica que el "número 10" (Messi) tuvo la última palabra para evitar que salieran con ciertas remeras.