La investigación del caso Erika Soriano se vio dificultada por la falta de un cuerpo, lo que impedía demostrar la existencia del delito de homicidio.
A pesar de esto, se intentó probar la culpabilidad de Daniel Lagostena, demostrando que hubo un delito (homicidio y aborto) y que el autor contaba con la posibilidad de hacer desaparecer el cuerpo.
Se destaca la importancia de los mensajes recuperados del celular de Erika, que reforzaban la sospecha sobre Lagostena y la presencia de otra persona en la casa.