Se retoma la historia del turista argentino que perdió su cámara en China, enfatizando la seguridad del país.
Se discute la ética de quedarse con objetos encontrados y las posibles consecuencias legales en el extranjero.
Se menciona que en China, la devolución de objetos ajenos es obligatoria y puede acarrear multas significativas, incluso para turistas.
Se hace una breve mención a la comida en las cárceles chinas, sin entrar en detalles.