Un operativo de rescate permitió salvar a unos 700 peces e invertebrados marinos, incluyendo especies como el pez globo y el pez payaso, que eran traficados ilegalmente desde Kenia. Los animales fueron encontrados en bolsas y cajas, y presentaban un grave deterioro debido a las largas horas de viaje y las condiciones insalubres del agua, que se había vuelto tóxica.
La intervención se realizó a partir de la convocatoria a la organización para atender la emergencia, estabilizar a los animales y generar condiciones propicias para su supervivencia. El tráfico de especies es uno de los crímenes que más impacta en la biodiversidad a nivel mundial, y en este caso, la gran cantidad de peces decomisados es un hecho preocupante.
Los animales rescatados, provenientes del continente africano y sustraídos de arrecifes de corales y sistemas naturales, fueron trasladados a las cuarentenas de la Fundación Temaiken, donde se les realiza un monitoreo constante. Se espera la definición de las autoridades sobre el destino final de las especies. Se estima que, en general, 9 de cada 10 animales decomisados en redes de tráfico fallecen.