El ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido advirtió que la economía mundial está siendo rehén debido al cierre del Estrecho de Hormuz, una de las vías marítimas más estratégicas para el comercio de petróleo. El bloqueo de este paso, derivado del recrudecimiento del conflicto en Oriente Cercano, constituye una amenaza directa a la estabilidad financiera global.
Se remarcó que mantener bajo coacción a este corredor, por el que circula casi la quinta parte del crudo mundial, es una táctica inaceptable que castiga desproporcionadamente a las economías más vulnerables, acelera la inflación y dispara los costos logísticos y los precios de los combustibles.