Se reitera la determinación de Estados Unidos de poner fin a la dictadura cubana, presentando dos opciones para el régimen: negociar o enfrentar consecuencias, posiblemente un operativo militar similar al de Venezuela.
Se considera que Raúl Castro debe tomar una decisión ante la inminente imputación y posible orden de captura internacional. La situación de Cuba se describe como el "último bastión de la guerra fría", y se enfatiza que EE.UU. está "100% decidido" a lograr un cambio.
Se compara el escenario con la intervención en Venezuela, sugiriendo que el régimen cubano tiene pocas alternativas. Se menciona la posibilidad de que miembros del régimen busquen exiliarse con sus fortunas si deciden no continuar apoyando la dictadura.