El presidente ruso, Vladimir Putin, se reunirá con su par chino, Xi Jinping, en China para discutir temas de importancia bilateral y regional. Uno de los ejes centrales de la conversación será el gasoducto Poder de Siberia II, con una capacidad de 50.000 millones de metros cúbicos anuales. Analistas señalan que los problemas económicos de Rusia tras la guerra en Ucrania podrían aumentar la probabilidad de que ambos líderes cierren un acuerdo para la construcción del gasoducto, considerado clave para compensar las exportaciones rusas perdidas hacia Europa.
Ambos países han mantenido negociaciones sobre el precio del gas y los volúmenes de compra. Si bien Pekín estaría dispuesto a pagar por el gas, Rusia busca asegurar un acuerdo beneficioso. Putin ha indicado que Rusia y China están cerca de un acuerdo sustancial en materia de petróleo y gas.