Vladimir Putin se reúne con Xi Jinping en China por vez 25, en un momento clave para ambas potencias, quienes describen su relación como una "alianza a prueba de todo".
La visita ocurre tras la reunión de Trump en Beijing, generando una diplomacia intensa por parte de China, que busca proyectarse como potencia estable y atraer la atención mundial.
A pesar de presentarse como mediadora neutral, China y Rusia se apoyan mutuamente en sus intereses fundamentales, como demuestra el acuerdo para construir el gasoducto Fuerza de Siberia II.