Un poderoso tornado arrasó una pequeña comunidad agrícola en el centro de Nebraska, Estados Unidos, dejando un rastro de viviendas destruidas e infraestructura rural dañada.
El fenómeno ocurrió en medio de un violento brote de tormentas que afectó a varios estados, incluyendo Kansas, Iowa y Minnesota, con más de 20 tornados reportados. Millones de personas se encontraban bajo alerta.
Afortunadamente, no se reportaron víctimas fatales, aunque varias familias perdieron sus hogares. Se registraron daños significativos y ráfagas de viento de hasta 130 km/h, además de granizo de gran tamaño.