Se planteó la idea de un mundo sin contraseñas y se presentó un dispositivo que permite guardar hasta 3.000 contraseñas de forma encriptada. Este dispositivo, similar a las "billeteras frías" del mundo cripto, guarda palabras clave y contraseñas encriptadas en un dispositivo físico que valida y habilita el acceso.
Se explicó que el dispositivo está supuestamente encriptado y tiene el control de las contraseñas. Varias empresas ya utilizan llaves de seguridad similares, donde se conecta un USB para desbloquear dispositivos sin necesidad de contraseñas. Se enfatizó la importancia de guardar contraseñas, no solo las bancarias, sino también las de redes sociales y correo electrónico.
Se compartió una anécdota personal sobre el robo de un celular en Brasil, donde no se recordaba la contraseña de Twitter y se la encontró en una vieja libreta. El dispositivo mencionado genera contraseñas alfanuméricas y con caracteres especiales para mayor seguridad.