Joaquín Navaja, neurocientífico, expuso su teoría de que la polarización no siempre es negativa y puede tener aspectos positivos.
Argumentó que la diversidad de opiniones, inherente a la polarización, puede fortalecer la democracia.
Señaló que el objetivo no es necesariamente llegar a un acuerdo total, sino convivir pacíficamente en el desacuerdo, basándose en evidencia.
Comparó la polarización con la diversidad de opiniones, sugiriendo que una democracia más diversa funciona mejor que una homogénea.