Tras 448 días de cautiverio en Venezuela, el gendarme argentino Nahuel Gallo compartió su alegría por el reencuentro con su hijo Víctor y su pareja, María Alessandra. El momento, cargado de emoción, fue destacado por los presentes como un "milagro".
Gallo expresó su deseo de continuar su carrera en Gendarmería y de seguir estudiando para su desarrollo personal. Agradeció el apoyo recibido y manifestó su intención de luchar por la liberación de todos los presos políticos en Venezuela.
María Alessandra, por su parte, relató el esfuerzo diario de "maternar" a Víctor sola durante la ausencia de Nahuel, destacando la fortaleza que requirió para mantener la esperanza y el bienestar de su hijo.