Se expone la crítica situación de María, una mujer electrodependiente con "huesos de cristal" que lleva tres meses sin luz tras un incendio en el cuarto de medidores de su edificio. Depende de aparatos vitales que no puede usar, como un equipo de oxígeno y un colchón antiescaras.
A pesar de contar con un abogado y tener un número de expediente, no ha recibido una respuesta concreta. Solo dispone de un generador limitado para cargar su silla de ruedas electrónica y celulares, pero no para sus necesidades médicas. La burocracia argentina retrasa las soluciones.
María expresa su desesperación y deseo de morir ante la falta de respuesta y la imposibilidad de continuar viviendo en estas condiciones. Su alimentación se ve comprometida por la falta de heladera y ha perdido su dentadura debido a su condición.
Se apela a la solidaridad de los televidentes para ayudar a María, solicitando un grupo electrógeno y cualquier tipo de asistencia. Se recuerda un caso similar de una niña con "piel de cristal" hace 10 años, subrayando la complejidad de estas enfermedades poco frecuentes.