La Reina Máxima de Países Bajos ha generado controversia por su elección de vestuario en una visita a Limburgo Central, utilizando por tercera vez un look que ya había lucido en 2017. El atuendo, que incluye transparencias y un escote pronunciado, rompe con los códigos tradicionales de la realeza.
Se critica la visibilidad de las rodillas al caminar, algo que no se considera apropiado para el protocolo real. Además, se menciona la capelina que utiliza, la cual impide ver el rostro de la reina, a diferencia de la Reina Isabel, quien prefería sombreros de ala corta para ser reconocida.
También se cuestionan los zapatos de PVC transparentes, material que Máxima eligió tras una operación de juanetes por su flexibilidad. Sin embargo, se señala que este tipo de calzado no es adecuado para una figura de su investidura.
El segmento concluye con la recomendación de seguir el ejemplo de Kate Middleton, quien combina sofisticación y contención en sus atuendos, y se menciona que el reciclaje de vestidos, aunque positivo, no compensa las transgresiones al protocolo.