Un delincuente intentó robar un auto en Juan de Justo y 9 de Julio, pero al ser arrojadas las llaves por la víctima hacia una reja, el ladrón tocó el timbre de un salón de eventos para que se las entregaran.
Una empleada abrió la puerta y, asustada, se encerró. La víctima observó cómo el ladrón, frustrado, llamó a su cómplice por teléfono e intentó nuevamente que le abrieran la reja para acceder a las llaves.
Finalmente, el delincuente se retiró del lugar sin poder concretar el robo, ante la calma de la víctima.