Se destaca la crianza estricta de Valeria Mazza, ejemplificada en la carrera de su hijo Tiziano Gravier, esquiador profesional. A pesar de su éxito deportivo, Tiziano relata que su madre siempre le exigió que estudiara y que la desaprobación de materias implicaba no poder practicar su deporte.
Se resalta la disciplina como un valor fundamental inculcado por Valeria, quien también participó en los Juegos de Invierno obteniendo buenos resultados. Se compara esta exigencia con la de otras madres que condicionan los permisos de ocio al rendimiento académico.