A pesar del contexto internacional negativo, Japón experimentó un crecimiento moderado del 2,1% en su producto interno bruto durante el primer trimestre del año, superando las estimaciones previas. Sin embargo, el país enfrenta presiones inflacionarias y un endurecimiento de la política monetaria.
Los analistas advierten sobre la posibilidad de que la economía se vea afectada negativamente por el aumento del precio del petróleo y las restricciones en el suministro, exacerbadas por las tensiones con Irán. El Banco de Japón ha reducido su previsión de crecimiento para el año a 0,5%.