Se investiga un centro de salud donde se sospecha que operan personas sin título médico y se venden medicamentos robados. Se menciona que los dueños podrían no ser profesionales de la salud, sino inversores.
Se indaga sobre el uso de sellos de médicos para firmar recetas, y se confirma que se utilizaban sellos reales de médicos a los que les fueron robados, configurando una usurpación de título.
Hay tres personas detenidas, y se presume la existencia de un prófugo. La investigación apunta a una organización dedicada al robo de camiones con medicamentos y su posterior lavado de dinero a través de farmacias.