La inteligencia artificial (IA) está transformando la práctica clínica médica, duplicando su uso a nivel mundial entre 2024 y 2026. En Argentina, la IA actúa como asistente en diagnósticos, análisis de datos y desarrollo de tratamientos precisos, en lo que se denomina "medicina aumentada".
Las terapias personalizadas, que comparan ADN sano y enfermo, son un campo prometedor, aunque aún costosas. Se estima que la aplicación masiva de la IA en medicina tardará entre 10 y 15 años, pero ya se utiliza en Argentina para interpretar estudios clínicos y vigilancia epidemiológica.
Los desafíos pendientes incluyen la privacidad de datos, la falta de regulación y el riesgo de alterar la relación médico-paciente. Sin embargo, el potencial de la IA para revolucionar la medicina es optimista, siempre que funcione como un complemento para mejorar el bienestar humano.