Una nueva técnica de inteligencia artificial, denominada "Touch Dreaming", permite a los robots humanoides emular y predecir el tacto, mejorando significativamente su desempeño en tareas manuales complejas. La tecnología incrementó en un 90,9% la tasa de éxito en tareas como doblar toallas u organizar libros.
El sistema separa el control del equilibrio corporal de la manipulación fina de las manos, replicando la coordinación sensorial humana. Con sensores táctiles y aprendizaje por imitación, los robots logran mayor estabilidad y precisión, lo que podría transformar su uso en entornos domésticos e industriales.