La hija de Martín Caradagian relata anécdotas de su infancia en el hogar familiar, donde la lucha libre era una presencia constante. Describe cómo su padre y ella solían entrenar en serio, a veces rompiendo la cama, lo que llevaba a su madre a llamar al carpintero a diario. Menciona que la casa era como la oficina de su padre, llena de actividad y aprendizaje, y que ella misma se sentía parte de "Titanes en el Ring" sin necesidad de subir al cuadrilátero.
Relata cómo, siendo adolescente, proponía ideas a su padre para el programa, a pesar de que él inicialmente no quería que ella participara activamente. Explica que, ante la resistencia de su padre, ella desarrollaba sus propias ideas y se las presentaba para su revisión. También describe la personalidad de su padre, Martín, como alguien que, a pesar de su orgullo, siempre terminaba reconociendo el trabajo bien hecho.