El gobierno mantiene el superávit fiscal pero rompe su regla de control de gastos, ya que en abril la recaudación cayó un 2,1% mientras los gastos subieron un 1,6%. Esto genera un desfasaje y dificultades fiscales.
La quita de subsidios impacta en el aumento del transporte y la caída de la recaudación, vinculada al menor consumo y al IVA. La compensación con menor gasto en subsidios se traslada a aumentos de precios.