Los ministros de economía del G7 acordaron las bases para un plan de emergencia económica destinado a asistir a países damnificados por la guerra y la crisis económica en Oriente Medio. La principal preocupación es el posible disparo del precio del petróleo, el aumento de la inflación global y la ruptura de cadenas de suministro.
El G7, junto a organismos como el FMI y el Banco Mundial, busca armar un colchón financiero internacional con líneas de crédito rápidas, asistencia técnica y ayuda económica para países en desarrollo. El objetivo es mermar las consecuencias de la guerra y evitar que se convierta en una crisis económica mundial.