La violencia en la relación de Erika y Daniel se manifiesta de formas sutiles, disfrazada de amor. El 20 de agosto, Erika, embarazada de dos meses, acude a una consulta médica con Daniel.
Durante la cita, surge una discusión entre Erika y Daniel. El médico que la atendió relata que Erika parecía tensa y que Daniel le indicó que no se metiera en la conversación. Tras la consulta, Erika tenía planeado almorzar con su familia y reunirse con amigas.