Cuatro meses de silencio en la investigación de la desaparición de Erika Soriano generaron fuertes sospechas sobre su pareja, Daniel Lagostena.
La familia de la joven, que se encontraba embarazada, presentó un pedido ante el fiscal para que se investigue a Lagostena, quien habría sido el último en verla con vida. Los allegados a Erika expresaron su convicción de que algo grave le sucedió y que él tiene responsabilidad en el hecho, a pesar de que inicialmente se especulaba con una posible desaparición voluntaria.
Por pedido del fiscal, se realizó un allanamiento en la casa de los padres de Lagostena, una medida que la familia de Erika considera "absurda" pero respetable. Se espera que en los próximos días se ordenen nuevas diligencias para intentar dar con el paradero de Erika Soriano.