El nacimiento de Jesús se cumplió a través de diversas profecías bíblicas, comenzando con Génesis 3:15 y la predicción de Isaías sobre el nacimiento de una virgen.
Jesús nació de la Virgen María, quien no había conocido hombre, por obra y gracia del Espíritu Santo. Este nacimiento cumplió las profecías y demostró su divinidad a través de milagros, señales y prodigios, culminando en su resurrección.