Estados Unidos intensifica las sanciones contra Cuba, apuntando al corazón del poder político, militar y económico de la isla, con posibles nuevas medidas contra Raúl Castro.
Las sanciones iniciales se dirigieron a Gaesa, el conglomerado económico ligado a los militares cubanos. Recientemente, se ampliaron al aparato de inteligencia, tras una reunión con el jefe de la CIA, John Ratcliffe, quien habría presentado un ultimátum para implementar reformas.
Se especula con la formalización de una acusación penal contra Raúl Castro, basada en su presunta orden de derribo de dos aviones de ayuda humanitaria a balseros cubanos en 1996. El objetivo sería justificar legalmente una intervención para promover un cambio de régimen.