El crecimiento de China perdió impulso en abril, con una desaceleración de la producción industrial y una caída en las ventas minoristas a sus niveles más bajos en más de tres años.
La segunda economía más grande del mundo se enfrenta al aumento de los costos energéticos, provocados por la guerra de Irán, y a una demanda interna débil.
A pesar de esto, las exportaciones mejores de lo esperado y los controles de precios de los combustibles en el mercado interno chino han ayudado a capear la crisis.
Sin embargo, el aumento de los costos de los insumos amenaza con reducir los márgenes de las fábricas y frenar el gasto de los consumidores si el conflicto se prolonga. La producción industrial creció un 4.1% respecto al año anterior, frente al 5.7% de marzo.