El desplome de los bonos de deuda pública no se limita a Estados Unidos, sino que también afecta al Reino Unido y Japón. En Estados Unidos, esta caída se atribuye a las perspectivas inflacionistas, derivadas de un barril de petróleo que supera los 100 dólares.
El rendimiento del bono a 30 años ha alcanzado el 5,18%, un nivel no visto desde 2007, año previo a la gran recesión. El bono a 10 años y el bono a 2 años, referencia para las tasas de interés, también experimentan un aumento en sus rendimientos.