El socialismo sufrió una derrota catastrófica en Andalucía, bastión histórico del PSOE durante más de 40 años, quedando reducido a la tercera minoría.
El Partido Popular obtuvo el 42% de los votos, mientras que Vox, de ultraderecha, alcanzó el 13.8%. Sumados, ambas fuerzas de derecha superan el 55% de los votos, marcando una tendencia clara para las elecciones generales del próximo año.
Resultados similares se observaron en elecciones regionales previas en Aragón y Castilla y León, consolidando la mayoría de las fuerzas de derecha.
Esta derrota ha generado fuertes críticas dentro del Partido Socialista, cuestionando las estrategias de Pedro Sánchez, incluyendo sus alianzas con independentistas.