Una mujer, identificada como Jimena, relata su experiencia con el sistema judicial de familia, denunciando fallas en la protección de menores.
Según su testimonio, existen problemas recurrentes con las adicciones y el consumo problemático de alcohol por parte de uno de los progenitores, lo que dificulta el cumplimiento de obligaciones parentales y pone en riesgo a los niños.
Jimena critica la lentitud y la ineficacia de la estructura judicial, manifestando que a pesar de presentar pruebas y solicitar medidas urgentes, las respuestas llegan tarde o son insuficientes. Menciona la existencia de figuras como el abogado del niño que no siempre funcionan adecuadamente.
La mujer también relata situaciones de violencia física y verbal, así como amenazas, y expresa su temor por la seguridad de su hija, Josefina, quien fue retirada por el padre sin que se tuvieran en cuenta las medidas de protección.