Se cuestiona la validez del juicio por la muerte de Diego Maradona, considerándolo viciado por la supuesta intención de aplicar jurisprudencia y reglas de procedimiento de Estados Unidos.
Se argumenta que esto va en contra del debido proceso y la igualdad ante la ley, principios fundamentales en cualquier sistema judicial.
La mediaticidad del caso y la figura de Maradona generan un escrutinio adicional sobre el desarrollo del juicio y la imparcialidad de las decisiones.