Se cuestiona la "rareza" y el nivel de "inconsciencia" en el operativo de liberación de Nahuel Gallo, sugiriendo que si la capacidad existía, podría haberse concretado 400 días antes, evitando así un prolongado tormento para el gendarme argentino.
El análisis se centra en la posible utilización política de la liberación, con la hipótesis de que se buscó contrastar la capacidad del Estado, liderado por Javier Milei, con la de otros actores como Chiqui Tapia. La justicia estaría investigando si Tapia actuó como un "estado paralelo" y si se benefició de la situación.
Se plantea la duda sobre quién se haría responsable en caso de una emergencia durante el operativo. A pesar de las preguntas sobre la gestión, se celebra que Nahuel Gallo esté de vuelta y reunido con su familia, aunque se subraya la importancia de esclarecer las circunstancias del operativo.