Se critica duramente al kirchnerismo y a figuras como Cristina Kirchner por su "silencio cómplice" durante los 448 días de cautiverio del gendarme argentino Nahuel Gallo en Venezuela.
Se acusa a este sector político de mantener una "doble vara" en materia de derechos humanos, priorizando a sus "amigos" y "socios ideológicos" en Venezuela mientras ignoran la situación de compatriotas. Se señala una "posición despectiva" hacia las fuerzas de seguridad argentinas.
Se interpela al kirchnerismo, instándolos a redimirse gestionando la liberación de Germán Giuliani, otro argentino detenido en Venezuela, y se contrasta su inacción con la esperanza depositada en figuras como Donald Trump para la liberación de presos políticos.