El Dr. Monti, abogado de Míapi y Ramírez, explicó que sus defendidos asistieron al almuerzo en honor a San Antonio de Padua, celebrado por la abuela Catalina, quien era considerada una consejera espiritual. Ramírez sufría dolencias psicológicas y acudía a Catalina buscando apoyo.
Míapi, oriunda de Neuquén y de ascendencia indígena, no tenía intenciones de asistir, pero Ramírez la insistió. Fueron invitados a la granja de Catalina, donde se celebraba la festividad. Míapi y Ramírez no conocían a Loan previamente.
Se destacó que Catalina, la dueña de casa, era una figura de consejería espiritual en la comunidad, y que Ramírez y Míapi ya la habían visitado días antes, llevándole provisiones.