Un jurado federal desestimó la demanda de Elon Musk contra OpenAI y sus cofundadores por haber sido presentada fuera de plazo. La corte de Oakland, California, consideró que los hechos demandados habían prescrito, cerrando así una batalla judicial clave en el sector de la inteligencia artificial.
Musk alegaba que OpenAI había abandonado su misión original de beneficiar a la humanidad, buscando indebidamente enriquecer a inversores a expensas de su estructura sin ánimo de lucro. La jueza aceptó el veredicto del jurado, que podría haber transformado el ecosistema empresarial e inversor en torno a la IA, afectando a empresas como Microsoft y a la propia OpenAI, así como a un sector con fuertes alianzas e intereses cruzados.
El juicio, que duró tres semanas, ha revelado aspectos poco conocidos de los líderes tecnológicos. Se han escuchado testimonios de ejecutivos clave y se ha mostrado la falta de regulación en IA en Estados Unidos. También han emergido intereses cruzados, acuerdos apalabrados, rencores y enfados, así como planes de fusión y la competitividad entre empresas como OpenAI, SpaceX y Anthropic.