Bolivia atraviesa una severa crisis institucional y una parálisis logística total, con violentos enfrentamientos en La Paz y 35 bloqueos de rutas.
Las protestas exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz y ya dejan más de 127 detenidos. El gobierno boliviano denunciará la situación ante la comunidad internacional por considerarla un atentado a la democracia y ha ratificado el apoyo explícito de Washington a su gestión para restablecer el orden.
La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria de urgencia para analizar la crisis política, la situación de los derechos humanos y las acciones para preservar la estabilidad regional.