El gobierno boliviano ha perdido legitimidad por incumplimiento de promesas, endeudando al país con 14.800 millones de dólares y recurriendo al FMI, a pesar de haberlo negado en campaña.
Se han eliminado subsidios a los combustibles, duplicando el precio de la gasolina, y los alimentos, como el pan y la harina, también han aumentado de precio significativamente.
La situación es crítica para quienes viven del día a día, con el huevo duplicando su precio en un año.