Una banda delictiva operaba en La Plata utilizando una computadora para hackear camionetas de alta gama. Los delincuentes abrían los vehículos y luego suprimían la computadora original para instalar la suya propia, permitiéndoles robar las camionetas en cuestión de segundos.
Los ladrones desactivaban el sistema de tracción 4x4, transformándolas en vehículos propios. Posteriormente, los vehículos robados eran desmantelados para autopartes o llevados a países limítrofes para ser revendidos ilegalmente. La policía de La Plata logró detener a la banda tras una persecución cinematográfica, recuperando una de las camionetas robadas que aún tenía conectada la computadora utilizada para el robo.