La investigación sobre la compra de vacunas COVID-19 revela que Argentina postergó la adquisición de dosis de Pfizer, mientras Uruguay las compraba rápidamente. Se sugiere que esta demora buscaba dar prioridad a la vacuna AstraZeneca de Sigman y a la vacuna rusa de Richmond.
Esta estrategia implicó perder más de un año en la vacunación, ya que las dosis de Pfizer, cruciales para adolescentes y personas con discapacidad, no se recibieron hasta agosto de 2021, cuando ya habían fallecido más de 116.000 personas.